Cada vez son mas los compañeros de profesión que se sienten mas agobiados por su trabajo. Hoy en día trabajar en Banca no es ninguna bicoca. Cierto es que se tiene un sueldo "seguro" para los tiempos que corren, pero la presión que se ejerce sobre estos profesionales ralla ya lo demencial.
Atrás quedaron aquellos tiempos en los que los empleados de este sector ocupaban mono puestos, algunos de ellos muy cómodos y envidiables; el que estaba en ventanilla de caja sólo hacía cobros y pagos, el de cuentas corrientes, sólo aperturas, control de registros de firmas y poco mas, y así sucesivamente.
Ahora todo ha cambiado, pues todos tienen la obligación de vender; todos los empleados que trabajan en oficinas son ahora "gestores comerciales" y han de cumplir una bestialidad de campañas y de objetivos de producción; la especialización ya no existe, el cliente poco importa, aunque las empresas de este sector se empeñen en decir lo contrario, la única consigna es vender, vender y vender. Nadie se puede marchar a su casa sin vender.
La mayor parte de las veces sólo se venden productos que generan comisiones y que hay que meter a los clientes con calzador, es lo que se llama "fidelización", esto ya es un mal endémico de la banca y de las cajas de ahorros en general. Se diga lo que se diga el cliente es sólo un número, tanto dá a la cuenta de resultados, tanto vale.
Las oficinas cuentan cada vez con menos personal. "Es la crisis".
Las jubilaciones, las vacaciones, las bajas por enfermedad no se sustituyen, no se contrata nuevo personal, ni siquiera de E.T.T., lo cual se traduce en un continuo caos organizativo.
Cada vez son mas frecuentes las oficinas de dos empleados, especies de superman, muchas veces sin la preparación o formación adecuada, que tienen que hacer absolutamente de todo y que para poder sacar adelante su trabajo se ven obligados a prolongar su jornada laborar hasta altas horas de la noche. Por supuesto, las horas extras no se les pagan y si tienen algún quebranto lo han de pagar ellos de su propio bolsillo.
En estos sectores de trabajo se ha perdido la calidad de vida, los convenios colectivos se están convirtiendo en una pura anécdota ya que las empresas no los respetan y los empleados, por miedo a perder sus puestos de trabajo, no se dejan respetar.
Tal y como están las cosas, viendo este desolador panorama, si alguién tiene alguna vez la oportunidad de trabajar en un Banco o en una Caja de Ahorros yo le diria que no se lo pensara ni un segundo y se olvidara completamente del tema y, que buscara otras alternativas de trabajo en las que no fuera sólo un simple número, se le apreciara en lo que haga y en el que se pudiera realizar fundamentalmente como persona.
El trabajo dignifica a la persona, nunca al revés.
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